Brukman hasta el
anochecer
por sebastian hacher
((i)) •
Saturday April 19, 2003 at 10:09 AM
sebastian@riseup.net
Continuación de los apuntes anteriores
continuación de este:
http://argentina.indymedia.org/news/2003/04/100197.php
Y no alcanza. "Necesitamos que vengan todos, que vengan miles a la fábrica". Celia habla con voz firme y clara. Siempre recuerdo lo mismo; 22 de diciembre del 2001, en las puertas del congreso, una mujer tímida que miraba al piso mientras respondia mis preguntas. Y ahora parece dejar el alma en sus palabras; Queremos recuperar nuestra fábrica.
Anoche animaba a un grupo de asambleistas de Haedo que gastaba a los policías; parecía una mas de esos jóvenes que ponian alegría a la lucha. Y hoy está ahí, y no le tiembla el pulso para llamar a las cosas por su nombre.
Nuevo acto a las 17 horas, nuevo punto de convergencia para defender nuestra fábrica. En una reunión tumultuosa se discute como seguir; si hoy es la batalla final, si hay posibilidades de aguantar hasta el lunes para movilizar miles de personas o si es posible rodear con miles la fábrica hoy. Los compañeros de Brukman dicen la última palabra: "Hoy es la primer batalla, a las cinco de la tarde".
Nos preparamos para ella mientras van llegando las columnas, de uno y otro lado de la fábrica. Por México, la gente se va congregando contra las vallas, cantando que en Brukman no pasarán. Jóvenes encapuchados, asambleistas, militantes; el ambiente es combativo y alegre, pero la tensión no deja de estar en el aire.
En la calle Venezuela, del otro lado del vallado, la policía se forma con motos. Descubro en un rápido paseo por los alredededores que la infantería formó un anillo sobre nosotros; basicamente estamos rodeados por camionetas y motos policiales. En una calle lateral donde hay unos cuarenta efectivos un hombre rubio viste un uniforme diferente a los demas; como llevando una armadura, se me hace parecido a un comando de los marines o un robocop del tercer mundo.
Allí se van concentrando las organizaciones de desocupados mientas grupos de jóvenes arman barricdas contra un operativo que de tanto en tanto amenaza con avanzar sobre nosotros. Carteles, una obra en construcción, maderas; todo sirve para entorpecer el paso. "Es un ambiente de 20 de diciembre en chiquito" me dice un compañero. Y así parece.
Todo el mundo delibera que hacer. Si intentar entrar en la fábrica, si esperamos mas gente, si somos 2000 o 3000 personas las que estamos concentradas o como influye el escenario electoral -desde todo punto de vista- en lo que estamos viviendo.
Cuando llega la noticia de que se propone una negociación con el Juez y el gobierno, el ambiente queda suspendido en el aire; son horas de espera, de una pequeña esperanza de que decidan retroceder. Nos mantenemos en vilo y firmes.
Mientras aguardamos, el sol
vuelve a caer. Otra vez ese cielo oscuro y
plomizo, que combinado con las luces de la calle y
el reflejo sobre las banderas hacen que vea todo
de un color anaranjado. Descubro por primera vez
durante el día que somos muchos los que llevamos
una noche sin dormir.
Combatientes desde las
sombras, jóvenes y viejos que no han logrado
descansar mas que unas horas, saltan y cantan como
si fuera el principio o el fin de nuestras vidas.
Cuando la noticia de que el juez
no acepta retirar la policia corre entre nosotros
la tensión aumenta como nunca, junto con una
lluvia torrencial a la que muchos ya nos sentimos
inmunes.
Y allí estamos nuevamente, apretados
contra las vallas, cantando y saltando, tratando
de juntar lo que podamos para defenderlos.
Es una maza de energía enorme que nos despierta, que nos llena de vida y de fuerza para seguir adelante.
Los trabajadores de Brukman deciden que se mantendrá una vigilia durante toda la noche y que durante el día de sábado volveremos a concentrar. Fue un día largo, lleno de angustia y de lucha, y mañana hay que seguir.
Antes de caer dormido (casi desmayado) descubro que en todo el mundo nos están mirando, que de todas partes llega la solidaridad y la preocupación.Quizás podamos dormir un poco y escribir informes mas largos y completos, pero por ahora es suficiente dejar claro que estamos de pie, y que no vamos a dejar nuestra trinchera hasta recuperar la fábrica del pueblo.