Abril del 2003. Desalojan Brukman, una fábrica
textil ocupada desde hace un año y medio:
En diciembre del 2001 Brukman era una empresa semi abandonada. Sus
dueños pagaban vales de dos pesos semanales en lugar de sueldos,
no pagaban impuestos ni los servicios de electricidad, gas ni agua. No
hacian ningun tipo de mantenimiento y tenían deudas que
duplicaban el valor de fábrica. La situación era tan
calamitosa que cuando Marcelo Rojas, trabajador de la planta,
enfermó, los empresarios no se hicieron cargo de su
atención médica. Marcelo, de 28 años, murió
y su familia sólo recibió la colecta que pudieron juntar
sus compañeros.
Dos meses después, cuando los trabajadores se hicieron cargo de
la planta, la fábrica se llenó de vida. La empresa que
parecía terminada resultó tener mucho para dar: las
obreras cobraron sus sueldos, pagaron los servicios, incluso aquellos
que tenían deudas acumuladas, arreglaron las máquinas y
hasta costearon el salario de una compañera enferma.
En abril del 2003, la fábrica cumplió un año y
cuatro meses de funcionamiento con la incorporación de viejos
trabajadores despedidos. Entonces llegó el desalojo.
Detrás de la policía aparecieron los empresarios
reclamando "su" propiedad para "dar trabajo". (leer texto completo)